El funcionamiento de un sistema domótico está íntimamente ligado
a los procedimientos de transmisión de información los cuales son los que
permitan el diálogo entre periféricos y la unidad central.
Los terminales (electrodomésticos, puntos de luz, etc.)
Suelen ser equipos convencionales a los que se aporta
una inteligencia o capacidad de comunicación
a través de una interfaz y un protocolo.
Los elementos de campo son todo
el conjunto de sensores que permiten convertir
una magnitud física en señal eléctrica, y los actuadores son
aquellos capaces de transformar una señal eléctrica en una
acción sobre el entorno físico.
Todos los elementos de campo o sensores envían y reciben señales
a través de una red de comunicaciones (bus domótico),
para comunicarse entre ellos y con la unidad central encargada
de gestionar los intercambios de información. Estas señales
de control están codificadas de una determinada forma debido a los
protocolos de comunicación.
Las posibilidades de aplicación de la domótica en el
espacio domotico son muy amplias. No obstante, las áreas en las que se han
dedicado mayores esfuerzos son las relativas a la seguridad, la automatización
de tareas domésticas, la gestión de la energía y las comunicaciones.

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